II RUTA SOLIDARIA A SENEGAL

Para la mayoría de la gente viajar no es más que una actividad placentera en la que saliéndose de la cotidianeidad se conocen nuevos y bellos monumentos y parajes. Sin embargo, algunos simbolistas aseveran que tras un viaje subyace siempre una búII RUTA SOLIDARIA A SENEGALsqueda para dar sentido a nuestra existencia. Elevan esta actividad a una de las más sublimes de la condición humana.

No somos quien para decir lo contrario. Los viajes por el solo hecho de conocer otras culturas, otras formas de vivir y de pensar no solo engrandecen culturalmente, sino dignifican la condición humana y además ayudan a devaluar aquellas intolerancias más extremas e insolidarias que pueden llegar a suponer impedimentos insoslayables a la más elemental de las convivencias.

En ese sentido las Rutas Solidarias organizadas por la FUNDACION UNIENDO ESPERANZAS han sido concebidas para conocer otras latitudes, sus gentes y sus necesidades así como para divulgar nuestros proyectos y nuestras esperanzas centradas en la infancia abandonada. Pero también sirven como vía de sensibilización con una realidad que, en principio nos es muy lejana, y que de alguna forma, nos brinde asimismo la oportunidad de que supongan un cambio, por pequeño que sea, a nuestras propias existencias.II RUTA SOLIDARIA A SENEGAL

En la actualidad estamos mediáticamente familiarizados con las frías estadísticas del Tercer Mundo: Pobreza extrema, calamidades, escasísimo porvenir…. Pero ver un reportaje en la tele en el que se dice que Senegal ocupa el puesto 166 en el baremo del bienestar realizado por la ONU no es más que una información distante que por habitual nos deja bastante indiferentes porque nos resulta tan lejana como está nuestra ventana virtual de la choza africana. Sin embargo, pasearse física, no virtualmente ,- aunque solo sea cinco minutos-, por los mercados y las calles de Kaolack, Tambacounda o Ziguinchor, con su polvo, sus moscas, su olor a pescado descompuesto, su calor sofocante y sus niños mendigando o jugando entre carbones y basura nos transporta inmediatamente a una realidad adversa y abrasadora.
II RUTA SOLIDARIA A SENEGALAl visitar aquellos mercados comprendimos que ese crudo escenario no era un gueto aislado para ser visitado morbosamente en un “safari fotográfico o solidario”. Era realmente una pequeña muestra de un modelo de vida ampliamente generalizado en buena parte del Tercer Mundo y que afecta a muchos cientos de millones de seres humanos. Duro, pero que hay que conocer, sentir y oler para poder interiorizar lo que de verdad supone. Duro, pero que sirve para estar en disposición de comprender y de ayudar. A partir de este momento las estadísticas comienzan a trascender a los meros números y se convierten en algo realmente tangible. Comenzamos a cogerle el pulso a la realidad.

Allí y una vez superado el primer rechazo “cultural” a la evidente incomodidad padecida y familiarizados con la amabilidad de sus gentes, comienza nuestro proceso de cambio: Lo primero que pensamos es en la enorme suerte planetaria de la que disfrutamos aquellos que como nosotros hemos tenido por el simple hecho aleatorio de haber nacido donde hemos nacido. Así, tomamos de inmediato conciencia de que nuestros problemas, por importantes que nos parezcan, son verdaderas nimiedades entre las calamidades generalizadas y la precariedad endémica de estas gentes que, además, sobrellevan con alegre despreocupación y quizás con un saber vivir milenario del que nosotros, los occidentales, ya no nos queda ni el más mínimo vestigio.

II RUTA SOLIDARIA A SENEGALLógicamente en esta II Ruta Solidaria pretendimos cumplir con uno de los objetivos programados: Dar a conocer nuestros proyectos de Senegal. Enseñar a donde van a parar físicamente los donativos que hemos ido recibiendo. Para ello visitamos nuestra casa de acogida de Kaolack a cuya inauguración asistieron todos los componentes de la I Ruta Solidaria en abril pasado. También estuvimos visitando Aldeas Infantiles y el Centro Polivalente de menores en riesgo de exclusión social y conocimos la que será, Inshalá, la futura casa de acogida de Ziguinchor cuya puesta en marcha se iniciará en cuanto tengamos los medios para ello.

Pero más allá de este objetivo prevalente, la Ruta Solidaria pretendió ir más lejos. Si partimos de la certeza del postulado de que para ayudar hay que comprender y que para comprender hay que conocer previamente, nos dedicamos entre todos los viajeros solidarios a hablar. De todo. De las causas históricas y políticas del subdesarrollo africano. De los aspectos diferenciales de nuestras respectivas culturas, de la evolución de la familia como estructura social básica, de la situación de la mujer, de la poligamia, de la figura de la dote, de la ablación, del animismo, del Islam y de su función social. Reflexionamos sobre el genocidio que supuso la trata esclavista y de las profundísimas heridas que produjo en el entramado social africano. Filosofamos también sobre la aparente paradoja que se da en la coexistencia simbiótica entre la felicidad y la pobreza reinantes. Incluso debatimos sobre la conveniencia o no de la proliferación de ONGs y su incidencia en la caótica dependencia en las que están inmersas estas “latitudes del infortunio” en las cuales ni existe la sociedad del bienestar, ni el estado provee de las más elementales asistencias sociales. En donde demasiados son los niños que padecen una desafección institucional generalizada, que en el mejor de los casos les llega a robar su dignidad más elemental y les condena a un vivir ceniciento, si es que no les cercena las posibilidades fácticas de supervivencia.

Cabe mencionar que Topi, nuestro guía, además de ser un magnifico profesional se reveló por su parte como un naturalista de primera y nos fue introduciendo en las espectaculares fauna y flora autóctonas. Y de esta forma, a medida que nos adentrábamos por estas magnificas tierras de esbeltas garzas abisinias, de ceibas gigantescas y de varanos inquietantes y que sin duda, a priori, más de uno catalogaría de inhóspitas, los componentes de esta II Ruta Solidaria nos fuimos paulatinamente “africanizando”:

II RUTA SOLIDARIA A SENEGALPoco a poco, nos fuimos adaptando a una ruta diametralmente diferente a las del turismo convencional, familiarizándonos con el entorno y aceptando como algo totalmente natural y previsible las incomodidades y molestias acaecidas y que, una vez superadas estas, la buena predisposición viajera y la mirada solidaria convirtieron en meras anécdotas no exentas de gracia.

II RUTA SOLIDARIA A SENEGALConocimos a los bassari, los peul, los bedik en la región oriental cercana a Kedougou y sus formas ancestrales de vida. A los mandinga y a los yolas con sus cultos animistas en la pléyade de islas que forma el delta del rio Casamance. Disfrutamos de un espectacular atardecer con los Lebú, los pescadores de Soumbedioune, ya en Dakar. Y como no, nos retrotrajimos a un durísimo pasado colonial en la impactantII RUTA SOLIDARIA A SENEGALe casa de los esclavos de la bellísima Isla Goré y en las salinas del Lago Rosa.

En definitiva hicimos una profunda e inolvidable inmersión en la realidad y en la cultura de un país que se merece todo nuestro respeto y apoyo.

Por supuesto cumplimos con nuestra palabra cuando habíamos prometido “calor, polvo y baobabs,” pero, debemos de admitir, que no todo fue ascetismo, insolación y naturaleza. Tuvimos tiempo más que suficiente para ir de inconfesables compritas, bañarnos en piscinas, ducharnos en una espectacular cascada o flotar en el Lago Rosa además de tomar alguna reparadora cerveza e incluso, haciendo de obligado cumplimiento la consabida recomendación de los exploradores británicos, tomII RUTA SOLIDARIA A SENEGALarnos algún que otro gin tonic como medida preventiva del paludismo…

Consumada esta singular e inenarrable II Ruta Solidaria, erradicados todos los temores que nos embargaban en sus comienzos y aclimatados a sus previsibles imprevistos, ya de retorno a nuestras rutinas familiares nos hemos quedado solos ante el vaivén de las emociones y las nostalgias. Solos ante la soledad inmensa de tener que reflexionar sobII RUTA SOLIDARIA A SENEGALre todo lo acontecido, vivido y sentido. Solos ante la elección de convertirlo en un viaje más, de recuerdos más o menos agradables y de fotos más o menos espectaculares, o, hacer que esta inolvidable travesía senegalesa suponga algo más que un primer paso de simple sensibilización.

Porque puede ser que a partir de ahora veamos el mundo con otra perspectiva, con otra mirada, lejos de los fríos datos de la realidad virtual que nos rodea. Es probable que la Ruta nos haya supuesto también un cierto alejamiento mentalII RUTA SOLIDARIA A SENEGAL de nuestro entorno y la toma de conciencia de que en todo gran viaje, y este sin duda lo fue, se corre el riesgo de dejar de ser quien eres y convertirte en alguien un poco diferente, más tolerante y participativo. Porque si tal como comenzábamos esta crónica tras un viaje subyace la búsqueda de nuestra propia existencia este, seguro que va a suponer, para más de uno, una transformación que nos lleve a emprender una nueva senda de identificación personal que nos conduzca a unir conjuntamente nuestras esperanzas.
Bienvenidos a Senegal. Tierra de la hospitalidad, la solidaridad y la generosidad. Tierra de la “teranga”.

A 20 de Diciembre 2011.

Fernando Diago
Voluntario de la FUNDACION UNIENDO ESPERANZAS

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